Entrevista a Lydia Carreras sobre El atajo


“Lo contado contra lo oculto”: la voz de Lydia Carreras”

Por Bolinaga Lépore Máximo – 4° Economía A

Entrevista a Lydia Carreras

Lydia Carreras, autora oriunda de Rosario, ha logrado consolidarse como una figura clave en la literatura juvenil e infantil de nuestro país. A través de sus textos, profundiza en temas sociales que habitualmente se ocultan o se ignoran. Una de sus obras más reconocidas, El Atajo, narra la experiencia de Candela, una adolescente que, al intentar huir de una vida complicada, termina cayendo en una red de trata de personas. Con esta historia, Carreras pone sobre la mesa una realidad dura y convoca a la reflexión sobre las situaciones injustas que viven muchos jóvenes en contextos frágiles.

Fecha de la entrevista: 26 de junio de 2025. Realizada por Zoom desde el Instituto Nuestra Señora de las Nieves.

—¿Siempre pensaste en “El Atajo” como título o apareció más adelante?

–No fue el primer nombre que se me ocurrió. Con el tiempo lo fuimos construyendo. Finalmente nos pareció que reflejaba muy bien lo que le pasa a Candela: en un momento crucial de su vida, sin tener muchas herramientas para decidir correctamente, elige irse con Marcia, como una especie de atajo. No piensa demasiado en la otra opción: volver a su casa, esforzarse, terminar el colegio, buscar trabajo. Decide evitar todo eso. No quiere convivir más con su madre ni su padrastro, ni vivir en la pobreza. Tiene muchas expectativas, aunque ofrece muy poco a cambio. Más adelante, el verdadero “atajo” aparece cuando la trasladan como si fuera un objeto, como si traficaran con ella. Incluso ese sitio por el que la cruzan realmente existe.

—Algunos compañeros se preguntaban si esa ruta existe tal cual como está descripta en la novela. Incluso mapearon el recorrido de Candela con los datos del libro.

–Sí, ese tipo de tráfico existe y no solo con personas: también con drogas y otras cosas. El contrabando es muy común. La trata de personas existe desde hace mucho tiempo y lamentablemente está bastante normalizada en muchas partes del mundo. Rosario, por ejemplo, a principios del siglo pasado, era conocida como “la ciudad prostibularia”, porque por el río Paraná llegaban inmigrantes y también barcos con niñas provenientes de Europa, destinadas a prostíbulos. Era una práctica habitual. Hoy lo discutimos, pero en esencia sigue funcionando de manera muy parecida.

—Cambiando de tema, y pensando en tu carrera en general: ¿Por qué decidiste escribir para adolescentes y no para adultos o chicos más pequeños?

–Porque el público juvenil siempre me interesó mucho. Y también porque noto que hay muchos temas que no se hablan lo suficiente entre los jóvenes. En muchas escuelas, profesores y profesoras de literatura no se animan a plantear ciertos temas o a responder preguntas difíciles. Entonces, mientras más delicado es el asunto, más difícil se vuelve hacer circular una novela sobre eso. A veces uno se pregunta: ¿para quién estoy escribiendo esta historia? Pero sí, me interesa justamente porque es un desafío.

—Para terminar, ¿estás trabajando en algún proyecto nuevo en este momento?

–Sí, aunque está en sus primeras etapas. Se trata de una novela que mezcla una historia de amor complicada con situaciones fuera de la ley. También aparecen la pobreza y las adversidades. Todavía está en proceso y en esa parte difícil donde no todo tiene forma, y una sigue buscando cómo cerrar la historia.

—Te agradecemos mucho por este encuentro, porque escuchar al autor completa de alguna forma el diálogo que queda abierto después de leer la obra.

–Gracias a ustedes por invitarme. La pasé muy bien con este intercambio tan cercano con mis primeros lectores. ¡Gracias a todos!

Muchas gracias, Lydia.




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